19 noviembre 2006

Decálogo del periodista

En el Mercurio, encontrè este articulo que nos puede ayudar a todos, el perioista lo escribe logicamente bajo su optica, los que nos movemos en otros campos podemos hacerlo nuestro, sin ètica no se puede hacer nada, una amiga de Suecia, me decia l otro dia que uno de sus profesores les decia siempre, no se puede hablar de ètica con el marrueco abierto y ... afuera.  Gran verdad. A veces dejamos de lado y decimos: si es interesante pero ya esta viejo, como si nunca se fuera a envejecer.  Es triste ver a peronas con capacidad, dejadas de lado por el delito de ser VIEJAS. Que no le pase esto. Un dia llegarà, un dia... Un amado profesor me decia en el Seminario: Nunca me invitaron las igleias por que era muy joven, despues no me invitaron por que era MUY VIEJO.

Con la experiencia acumulada en sesenta años de periodista activo, me he tomado la libertad de escribir, a título muy personal, el siguiente decálogo del periodista, que les puede ser de utilidad a los profesionales jóvenes de la capital y de regiones:

Al periodismo se ingresa vocacionalmente como a una religión: para servirlo, y no para servirse de él.

Para el periodista, la libertad de prensa es como la sangre que corre por sus venas. Si ella se estanca, el periodismo libre muere.

Cuando redactas una crónica o una columna, investiga e infórmate en profundidad primero, para que no sea desmentido después.

Jamás escribas, como periodista, lo que no puedas defender como hombre y caballero.

Cuando des una noticia negativa o siniestra, no exageres su exacta dimensión, después así no causarás con ella alarma pública ni pánico en la comunidad.

En tu profesión de periodista, defiende siempre ideas y valores, como la vida, la paz, la libertad, la justicia social y los derechos humanos, pero nunca intereses económicos de personas o grupos.

Como periodista, en tus escritos jamás recurras a la injuria, a la calumnia o al lenguaje procaz y ordinario, sino solamente a la ética, a la moral y al respeto mutuo con el lector.

No pongas jamás tu pluma al servicio de regímenes autoritarios, terrorismo o vías armadas, sino de la democracia, del Estado de Derecho, de la Constitución y la ley.

A cambio de tus comentarios periodísticos, no aceptes nunca recompensas monetarias, agasajos, obsequios o viajes, pues todo ello te compromete con gestores del dinero y de la política y pierdes tu independencia y libertad.

Si en tu vida, como periodista, cumples a cabalidad con los preceptos anteriores, seguramente no obtendrás lujos ni opulencias materiales, pero, en cambio, gozarás de la inmensa riqueza espiritual de poseer una alma limpia y soberana, y de una iluminada conciencia social, puesta al servicio de tu patria y de sus hijos más pobres y desamparados.
SERGIO GUILISASTI TAGLE
Periodista

 

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