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25 mayo 2008

Singular psicosis podría afectar a los visitantes de lugares santos

El Síndrome de Jerusalén produce un estado de extasis religioso en algunos peregrinos.

Para muchos cristianos peregrinar a Tierra Santa es una experiencia única. Pero, en ocasiones, el éxtasis religioso experimentado al visitar los lugares en los que vivió Jesús puede acabar convirtiéndose en una enfermedad.

Síndrome de Jerusalén es el nombre que dan los psiquiatras a un tipo de psicosis que afecta principalmente a los visitantes de la Ciudad Santa y otros lugares sagrados en Israel. Hay documentados cientos de casos de peregrinos que, a los pocos días de su llegada, empiezan por ejemplo a hablar en voz alta con Dios o la Virgen María ante la mirada atónita de sus compañeros de viaje.

Otros, en su ansia por purificarse, se bañan en fuentes públicas, o incluso se visten con túnicas blancas y se identifican con algún personaje de la Biblia. Las figuras más populares son Moisés, el Rey David, Juan el Bautista o el mismo Jesús. Algunas mujeres creen ser la Virgen o María Magdalena.

En principio, la enfermedad no es grave y el afectado se cura en pocos días, pero podría llegar también a límites con consecuencias desastrosas. El caso más extremo fue el de Dennis Rohan, un joven peregrino australiano que en 1969 prendió fuego a la mezquita de Al Aqsa.

Según el especialista, el Síndrome de Jerusalén produce un estado de éxtasis que se apodera de los peregrinos, eufóricos al verse rodeados de tantos lugares santos. "Este estado está caracterizado por megalomanía y delirios de grandeza. Dependiendo de su religión, los afectados creen ser el Mesías, Jesús o el Mahdi. Muchos intentan reconciliar a judíos y palestinos, hablan con Dios y creen que éste les contesta", explica.

El Síndrome de Jerusalén fue identificado clínicamente por primera vez a principios de los años 80 por Yir Bar El, en su día director del Hospital Psiquiátrico de Kfar Shaul en Jerusalén.

Bar El, quien ha tratado a casi medio millar de peregrinos con la enfermedad, asegura que la mayoría de casos se dan en personas con antecedentes psiquiátricos, por lo que existe ya de antemano una predisposición. Según explica, la enfermedad repunta sobre todo en temporadas como la Navidad o la Semana Santa y, curiosamente, afecta en mucha mayor medida a protestantes que a católicos u ortodoxos.

"Uno de las razones principales parece ser que los protestantes dirigen sus oraciones directamente a un ser inalcanzable, mientras que los católicos suelen rezar acompañados de un sacerdote, un mediador tangible", afirma Bar El, quien ha mantenido largas conversaciones con líderes religiosos para investigar el fenómeno.

Bar El estima que el Síndrome de Jerusalén es análogo al Síndrome de Florencia, identificado por psiquiatras italianos tras notar un comportamiento irracional en multitud de turistas. En Florencia, sin embargo, el fenómeno parece estar impulsado por las obras de arte y la belleza de la ciudad, no por la religión.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy interesante los antecedentes que entrega esta noticia, lo único malo es que los protestantes son los que lideran el ranking de rayados y eso no es bueno. Me imagino que en parte es por lo que significa para nosotros el estar en los lugares donde anduvieron nuestros líderes bíblicos, pero se supone que debe mantenerse un equilibrio. Tiempo atrás lei un articulo que decía que el porcentaje más alto de enfermos mentales en los sanatorios es gente evengélica. Que importante leer un libro pequeño pero de una profunda enseñanza llamado "Una Revolución de amor y equilibrio"
Gracias Pastor, nos vemos Jabalí