14 septiembre 2008

Reflexión Dominical

Salmos 119:50 Reina-Valera 1960

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50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.

Mucho se ha hablado de la sanidad, TODOS tienen su verdad. La única verdad es la Biblia y lo que podemos experimentar si nos dejamos guiar por Nuestro Salvador.

No hay corazón que no tenga un dolor, amargura, por pérdida, frustraciones, enfermedades, un sin fin de motivos.

Cuando dejamos que las lágrimas se queden en nuestro interior, mas que dejarlas correr por el rostro, no est0y diciendo que no se debe llorar, llorar hace bien, descansa el alma y los lagrimales son limpiados, cumplen su función. La referenia es cuando no paro de llorar.

Si entregamos el dolor al Señor, vendrá la paz, calma, resignación, ESTO ES SANIDAD INTERIOR.

La Biblia, Palabra de Dios , nos da consuelo en los momentos de aflicción:

2 Corintios 1:

Aflicciones de Pablo
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,

4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.

7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

No viene todo de inmediato, todo tienen su tiempo.

Dejamos nuestro dolor en las manos del Maestro, nos encomendamos a EL, pero la tristeza profunda suele permanecer en el interior.

Dios promete que enjugará toda lágrima en el cielo. Apocalipsis 7:

17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará,(E) y los guiará a fuentes de aguas de vida;(F) y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.(G)

hasta entonces, la sanidad será incompleta.

El sufrimiento mengua, pero no se disipa. La Palabra de Dios da vida y consuelo en la aflicción. Salmo 119:

50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.

En los momentos mas duros de la vida, con la ayuda de Dios, encontramos una medida de sanidad.

EL ES EL SANADOR, EL SANTO DE ISRAEL.

FELIZ DÍA DEL SEÑOR.

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