04 marzo 2007

Garcia Marquez

Gabo cumpliendo años, de blog el FORASTERO
Feliz cumpleaños García Márquez! Hace 1 año , 2 , 3

Este 2007 vivimos el año Gabriel García Márquez, puesto que el corazón literario latinoamericano y mundial late al ritmo de "Cien años de soledad". No era para menos, en este emblemático marzo brindamos por cuatro buenas razones: Gabo cumple 80 años (nació el 6 de marzo de 1927), se cumplen 60 años de la publicación de "Ojos de perro azul", su primer relato; 40 de la publicación de "Cien años de soledad" y 25 desde que recibió el premio Nobel de literatura.

Esta semana en el periódico "Los Tiempos" de Cochabamba realizaron unas cuantas preguntas a varios escritores sobre García Márquez y su obra para festejar al gran escritor latinoamericano. Un servidor también respondió las preguntas por correo electrónico, aquí un fragmento del artículo en la que explico mi relación con "Cien años de soledad":

"Cien años de soledad" fue el primer libro que leí de este autor. Lo hice además en una edad en que se suponía que tenía que leer otro tipo de literatura más "infantil". Fue perder el miedo a la segunda página de la mano de Melquiades, y encontrarme en medio de una historia tan basta como una inacabable cena familiar en el que todos intentan contarte su historia. La segunda vez que la leí ya tenía mayor conocimiento de causa, e incluso me aterró la irresponsabilidad cometida por mis padres en dejar esa novela en manos de un niño, pero adivinando a la vez esa era la mejor forma de leer este libro.

La tercera vez que la leí la comencé en Madrid frente a la estatua de don Miguel de Cervantes para acabarla en el autobús camino a Barcelona, la misma Barcelona que lo había refugiado, y que también lo hacía conmigo, quizás siguiendo sus pasos de una forma inconsciente. Siempre que leí esta novela me encontré con una sensación semejante: un mundo que se construía delante mío, que imitaba además la estructura fantástica de Macondo, y que cien años después se iba deshaciendo como un castillo de arena o de un libro que de pronto se ha secado y podrido en mis manos dejando sólo restos. Las últimas páginas las leía como un viento que te quita las hojas de las manos.


Aquí el resto del artículo

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