19 marzo 2007

Muerte en un avión

Un cadáver que viaja en primera
MJ
Marcelo Justo
BBC Mundo

Avión de British Airways
Aparentemente, cada año la aerolínea tiene unos diez incidentes de este tipo.

Pensé que estas cosas podían ocurrir en nuestra América Morena, pero no en estos países "avanzados" y en Compañía de Aviación de categoría. Poner un cadáver al aldo de alguien, sin la más mínima explicación, INCONCEBIBLE, el pasajero no cuenta, el TRANSANTIAGO, CON TODOS LOS LÍOS Y COLAPSAO; COMO VEMOS en la TV de hoy, gente entrando al Metro al ESTILO ARREO DE ANIMALES. ESA IMPRESION ME DIÓ. No se como fue el trato que recibieron las dos personas muertas, pero creo que por lo menos habría un pco más de delicadeza y dignidad. ASI HACEMOS LA VIDA EN EL DIA A DIA.

Paul Trinder es el director de un fondo de inversiones y viaja unos 300.000 kilómetros al año con la compañía British Airways.

Experiencia no le falta en la primera clase de la compañía, pero nada lo preparó para lo que pasó a mitad del vuelo de Nueva Delhi, la capital india, a Londres, la del Reino Unido.

En medio de la noche lo despertó un tumulto cerca suyo y vio cómo el personal de la British Airways arrastraba con dificultad el cuerpo de una anciana y terminaba depositándolo en el asiento libre que había a su lado, sin darle ningún tipo de explicación.

La mujer tenía muy mal aspecto físico y se deslizaba como sin fuerza propia con el movimiento del avión.

Trinder no tardó en darse cuenta de que la señora en cuestión no sólo estaba muy mal: en realidad estaba muerta.

Por si tenía alguna duda, la aerolínea ubicó a la hija y el yerno de la señora detrás del asiento de la difunta.

Testigo

Trinder escuchó en las horas siguientes el desconsolado llanto y por momentos aullido de ambos.

Como financista, él está acostumbrado a lidiar con el estrés de negociaciones multimillonarias, pero nada de su experiencia se comparaba con esto.

Cuando planteó el problema a la azafata, le dijeron que la clase de economía estaba repleta y habían tenido que cambiarla de lugar.

Cuando el avión aterrizó en Londres, los pasajeros de primera clase tuvieron que permanecer en sus sitios hasta que la policía y el médico forense dieran el visto bueno.

Trinder terminó convertido en testigo de la muerte de esta señora.

Diez al año

Trinder se quejó a la aerolínea con la que viaja unos 300.000 kilómetros anuales.

"El vuelo estaba muy lleno, pero había espacio en primera clase, lo que permitió que los pasajeros que viajaban con la fallecida tuvieran cierto grado de privacidad en su luto", respondió British Airways en un comunicado.

"Ofrecemos disculpas a los pasajeros de primera clase que se incomodaron con la situación".

Aparentemente, cada año la aerolínea tiene unos diez "incidentes" (así lo denominó la empresa) de este tipo, de manera que Paul Trinder debe tener por el mundo algunas personas con experiencias gemelas, suerte de mellizos en la macabra experiencia de la muerte.

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