07 julio 2008

Alucinógenos

Los prolongados efectos de la psilocibina
Área: Medicina — Lunes, 7 de Julio de 2008

Los efectos “espirituales” de ciertos alucinógenos persisten tiempo después de haber sido administrados. Quizás, gracias a este tipo de investigaciones, se podrían explicar las experiencias religiosas intensas o desarrollar nuevos tratamientos.

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Científicos del Johns Hopkins demuestran que la psilocibina, sustancia contenida en los hongos alucinógenos, produce efectos que son interpretados como “espirituales” por los que la toman y sus efectos psicológicos, que se pueden interpretar como beneficiosos, parecen durar más de un año.
En un estudio anterior, realizado por el mismo equipo y publicado en 2006, participaron 36 voluntarios a los que se administró psilocibina bajo condiciones controladas. Ahora, en el artículo recientemente publicado en Journal of Psychopharmacology, se dice que los efectos de esta sustancia son percibidos por estas personas como positivos incluso 14 meses después de haber sido expuestos a la misma. Entre los efectos relatan el sentirse bien y estar más satisfechos con sus vidas. Según Roland Griffiths, uno de los investigadores participantes en el estudio, la mayoría de los voluntarios, al evocar el evento de 14 meses atrás, califican la experiencia como la más o una de las más significativas experiencias espirituales de sus vidas.
En el artículo, los investigadores dan recomendaciones para realizar este tipo de estudios, dados los riesgos que subyacentes a la administración de este tipo de drogas. Lo fundamental es evitar administrar alucinógenos a personas con riesgo de padecer psicosis u otros tipos de desórdenes mentales. De este modo, los investigadores facilitan una guía para preparar a los pacientes y proporcionar ayuda psicológica durante y después de la experiencia psicodélica (de 8 horas de duración). Estas prácticas contribuirían tanto a la seguridad “del viaje” como a la estandarización del protocolo en este tipo de investigaciones.
Mathew W. Johnson dice que, con el filtrado adecuado y la preparación de los pacientes, los alucinógenos pueden tener un nivel de seguridad comparable al de otros medicamentos utilizados en investigación o en procedimientos médicos.
Recordemos que hace décadas el LSD (otro alucinógeno) se utilizó en investigaciones médicas, que es para lo que había sido concebido, pero desde los sesenta la reputación de este tipo de drogas cayó en picado debido a los excesos de la época. La profusión de su uso como droga recreativa dio al traste con este tipo de investigaciones una vez que dicha sustancia fue prohibida.
La psilocibina es un alcaloide que ejerce su acción sobre algunos receptores cerebrales que normalmente responden al neurotransmisor serotonina. Ciertos hongos que contienen este alcaloide han sido usados por ciertas culturas durante cientos de años por motivos religiosos.
En el estudio de 2006 (publicado en Psychopharmacology) participaron 36 voluntarios con un un buen nivel cultural y que llevaban vidas espirituales activas. El 60% de ellos dijeron que su contacto con psilocibina fue una experiencia totalmente mística. La experiencia consistió, según relatan, en una sensación de existencia de una verdad más grande o un sentimiento de unidad.
Después de catorce meses los investigadores pasaron un cuestionario a estos mismos voluntarios. Los resultados muestran que la misma proporción de voluntarios calificaron su experiencia como la más o una de más significativas de sus vidas, y además había aumentado su sensación de bienestar o satisfacción con la vida.
Según Griffiths los alucinógenos podrían proporcionar un método para investigar las bases neurológicas de las experiencias religiosas mediante la invocación en el laboratorio del mismo tipo de experiencias místicas que se pueden tener a través de la meditación, del rezo o similares. Estos investigadores quieren probar también el efecto de este tipo de drogas en ateos o agnósticos.
Según Griffiths el hallazgo es verdaderamente importante, ya que en la investigación psicológica raramente se informa de resultados tan persistentes procedentes de un simple evento de laboratorio. Esto daría credibilidad a aquellos que sugieren que las experiencias de tipo místico, que algunas personas tienen durante una sesión con alucinógenos, pueden ayudar a pacientes que sufren ansiedad o depresión debido a enfermedades como el cáncer, y servir como potenciales tratamientos de las dependencias de otras drogas.
Normalmente este tipo de pacientes reciben fuertes dosis de analgésicos, antidepresivos y ansiolíticos. Si se pudiera cambiar su percepción de la muerte y reducir su estrés con alucinógenos en lugar de con el sistema habitual se podría mejorar su calidad de vida. Estos investigadores van a estudiar esta posible aplicación.
Griffiths señala que mientras que una parte informó haber pasado miedo o ansiedad en algún momento de la sesión, ninguno informó de efectos dañinos prolongados. Tampoco se observó ninguna prueba clínica que indicara la existencia de daños de ningún tipo.
Lo investigadores advierten, no obstante, que si los alucinógenos se usan inapropiadamente las posibles respuestas de miedo o ansiedad pueden derivar en comportamientos dañinos.

Fuentes y referencias:
Nota de Johns Hopkins Medical Institutions en Eureka Alert.
Nota de prensa del estudio de 2006.
Noticia en Science.
Foto: Psilocybe azurescens, hongo alucinógeno.

Nota: NeoFronteras advierte que el uso de drogas puede ser perjudicial para la salud y bajo ninguna circunstancia recomienda su consumo.

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