08 enero 2009

Estudio vaticina efecto devastador del cambio climático sobre la agricultura

Existen más de un 90 por ciento de probabilidades de que para 2100 las temperaturas en los trópicos y subtrópicos serán las más altas que se hayan registrado hasta ahora.

El rápido aumento de las temperaturas en todo el mundo probablemente tendrá un grave efecto sobre las cosechas en las zonas tropicales y subtropicales a fines de este siglo, vaticinó un estudio publicado hoy en la revista Science.

Como resultado, si no se produce una adaptación, la mitad del mundo se enfrentará a una gran escasez de alimentos, advirtió el estudio.

Peor aún, la población de esas regiones (35 grados de latitud norte y 35 grados de latitud sur) es una de las más pobres con un crecimiento demográfico que, además, es uno de los más rápidos del mundo.

Se calcula que unos 3.000 millones de personas viven en esas zonas, que se extienden desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y el sur de Brasil; desde el norte de la India y el sur de China al sur de Australia y toda África.

"Las presiones del aumento de temperaturas sobre la producción mundial de alimentos van a ser enormes y eso no toma en cuenta el abastecimiento de agua", señaló David Battisti, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Washington.

La amenaza plantea la razón "ineludible de invertir en adaptación, porque está claro que esa es la dirección en que nos encaminamos en lo que se refiere a las temperaturas", añadió el científico.

Según Battisti, se necesitarán muchas décadas para desarrollar las variedades de cosechas que soporten en mejor medida los aumentos de la temperatura.

"Estamos ahora sufriendo lo peor que se haya visto históricamente y decimos que en el futuro esto va a ser peor si no ocurre algún tipo de adaptación", agregó.

Battisti y Rosamond Naylor, director del Programa de Seguridad Alimentaria de la Universidad de Stanford (California), extrajeron ese lúgubre pronóstico de 23 modelos climáticos.

Mediante esos modelos establecieron que existen más de un 90 por ciento de probabilidades de que para 2100 las temperaturas en los trópicos y subtrópicos serán las más altas que se hayan registrado hasta ahora.

QUE DICE LA HISTORIA


Los científicos determinaron también los períodos históricos de mayor inseguridad alimentaria y establecieron que es probable que esos períodos se hagan más frecuentes.

Entre los estudiados figuran episodios en Francia en 2003 y en Ucranía en 1972. En este último país una onda de calor sin precedente arrasó las cosechas de trigo y causó una alteración del mercado mundial de ese grano que duró dos años.

"Cuando miramos esos ejemplos históricos vimos que siempre hubo formas de resolver el problema. Siempre había un lugar donde encontrar el alimento", dijo Naylor.

"Sin embargo, en el futuro, no habrá ningún lugar donde podamos hallar esos alimentos a menos que reconsideremos las fuentes de suministro" , señaló.

Además, los problemas del clima no se limitarán a las zonas tropicales, y como ejemplo los científicos citan las temperaturas récord que se registraron en Europa en 2003 y que causaron la muerte de unas 52.000 personas.

Según indican, las temperaturas que prevalecieron en ese verano de 2003 en Francia serán normales para 2100 y en los trópicos reducirán el suministro de alimentos primarios como maíz y trigo en entre un 20 y un 40 por ciento.

También, esas temperaturas alterarán de forma radical la humedad del suelo lo que causará una mayor reducción de las cosechas.

"Tenemos que reconsiderar los sistemas agrícolas de forma total, no solo en lo que se refiere a algunas variedades. Debemos admitir el hecho de que mucha gente abandonará las zonas agrícolas donde vive ahora", manifestó Naylor.

"Cuando todos los signos apuntan en una misma dirección y en este caso es una mala dirección, uno sabe lo que va a ocurrir", dijo, por su parte, Battisti.

"Estamos hablando de centenares de millones de personas más que estarán buscando alimento porque no lo pueden encontrar en los lugares en los que ahora viven", señaló.

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