02 enero 2009

US$4,35 millones en el garaje

Bugatti 57S
Así lo encontraron los herederos en el garaje del doctor Carr

Estuvo acumulando polvo en un garaje de la ciudad de Newcastle, Reino Unido, por cerca de 50 años hasta que hace pocos días lo descubrieron los herederos de Harold Carr, un excéntrico médico que murió en 2007.

Se trata de uno de los 17 Bugatti 57S Atalante que se construyeron en 1937 y que hoy en día puede llegar a tener un precio superior a los US$4 millones cuando la casa de subastas Bonhams lo ponga a la venta en París, Francia, en febrero.

Desde 1960, Harold Carr ignoró decenas de cartas de coleccionistas interesados en comprar su auto, que originalmente fue adquirido en 1937 por el presidente del Club Británico de Automovilismo, Earl Howe.

Carr compró el Bugatti en 1955 pero cinco años después lo guardó para siempre en su garaje con un registro de sólo 42.300 kilómetros.

Sus herederos también descubrieron en el depósito un Aston Martin y un Jaguar tipo E.

Un hombre excéntrico

Uno de los sobrinos de Carr, que prefirió mantener su nombre anónimo, habló con la prensa británica: "Claro que estamos encantados con el hallazgo y vamos a asegurarnos que el dinero sea repartido entre todos los miembros de la familia".

Y es que Carr no tuvo hijos ni se casó nunca y los últimos años de su vida los pasó en su casa aislado de la sociedad.

Como aseguró su sobrino "era una persona bastante excéntrica, muchos vinieron a su casa a tratar de convencerlo para que vendiera el Bugatti y encontramos varias cartas con ofertas".

Bugatti 57S, Foto: Cortesía Bonhams
Así se ve una vez restaurado el Bugatti 57S

La herencia de los familiares de Carr es una joya en la historia de los automóviles. El Bugatti 57S es una especi de imán para los coleccionistas de autos.

Por lo menos cuatro de los 17 fabricados, pertenecen al Museo Francés del Automóvil en Mulhouse, Alsacia, mientras que los otros están en manos privadas.

Muchos describen a este Bugatti como uno los primeros autos deportivos clásicos.

El sobrino de Carr asegura que "cuando fue construido podía llegar a alcanzar una velocidad de hasta 209 kilómetros por hora, en comparación con los 80 kilómetros por hora que lograban los otros carros de su generación".

Pero para sentir nuevamente esa velocidad, el Bugatti del doctor Carr deberá ser primero restaurado por el coleccionista que esté dispuesto a pagar los millones de dólares que la casa de subastas cree que vale.

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