17 abril 2009

A prisión por matar a alguien del susto

Celda

En un fallo inusual, los procesados recibieron largas sentencias de cárcel.

Un tribunal en Argentina condenó a un ladrón a 25 años de prisión por el homicidio de una anciana, que falleció como consecuencia de un problema cardíaco generado por el susto que le dio ser asaltada.

María Alcira Jaureguiberry, de 84 años, comenzó a sentirse mal cuando Walter Cuitiño, de 22, y dos cómplices, irrumpieron en su hogar, en el barrio de Tigre, en Buenos Aires.

Al intentar pedir socorro por una ventana, uno de los asaltantes tomó a la mujer por la espalda y la arrojó al piso.

Los ladrones también golpearon al hijo de la víctima, Roberto Rigolta, a quien no le permitieron asistir a su madre.

Según la autopsia, "la mujer murió a raíz de una insuficiencia cardíaca aguda, originada por una arritmia y probablemente un pico de hipertensión que, al presentarse en forma brusca, como puede ser una situación de estrés o esfuerzo extremo, alteró el sistema cardiovascular y generó un edema agudo de pulmón".

El informe agrega que "en una persona de edad avanzada, (esto) provoca la muerte".

Fallo inusual

La decisión del Tribunal Oral Nº7 del partido de San Isidro tiene pocos antecedentes en Argentina.

Si bien los imputados desconocían una afección cardíaca, no podían ignorar que una persona de esa edad, sometida a un ataque caracterizado por la brutalidad hacia ella y a su hijo, tuviera un desenlace fatal

Sentencia

El cargo bajo el que se juzgó a Cuitiño es el de homicidio en ocasión de robo, y según dijo a BBC Mundo el abogado penalista Sergio Curzi, se puede considerar a alguien culpable si se prueba que hubo "un nexo causal entre el robo y la muerte, que en este caso fue el susto".

Tras analizar la evidencia, los tres magistrados de la corte llegaron a la conclusión de que la muerte de la mujer fue causada por los asaltantes, ya que "el corazón de la víctima no pudo superar el momento traumático del asalto".

Al fundar su resolución, afirmaron que "si bien los imputados desconocían una afección cardíaca, no podían ignorar que una persona de esa edad, sometida a un ataque caracterizado por la brutalidad hacia ella y a su hijo, tuviera un desenlace fatal".

Además de la condena a Cuitiño, los jueces también sentenciaron a 20 años de prisión a Guillermo Vargas, de 35 años, quien permaneció en un auto afuera de la vivienda asaltada.

Dos cómplices más que participaron en el robo, llevado a cabo en diciembre de 2007, permanecen prófugos.

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