11 diciembre 2008

La Luna llena más grande del año

Mañana podremos disfrutar de la Luna llena más grande del año si las nubes nos lo permiten.

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El astrónomo Anthony Ayiomamitis fotografió la Luna llena en el apogeo y perigeo en 2004. En este montaje a escala se aprecia la diferencia.

El tamaño aparente de la Luna para los observadores terrestres será mañana viernes el más grande del año. Obviamente la Luna no crece y decrece en tamaño real pero su órbita no es perfectamente circular, como casi cualquier otra órbita es elíptica y unas veces la Luna está más cerca de la Tierra que otras. El punto más alejado se denomina apogeo y el más cercano perigeo. Bajo nuestro punto de vista el ángulo que mantiene la Luna desde la Tierra está entre 29,3 y 34,1 minutos de arco, es decir solamente medio grado. Por otro lado, que la Luna sea llena, nueva, menguante o creciente depende de las posiciones relativas de la Tierra, la Luna y el Sol.
Periódicamente coincide que la Luna llena se da cuando está en el apogeo, en el perigeo o en cualquier otro punto orbital. La diferencia de distancia entre apogeo y perigeo es de 50.000 km, suficiente para que se note la diferencia en tamaño y brillo. Mañana concretamente la Luna será llena cuatro horas después de haber alcanzado el perigeo y bajo nuestra perspectiva será un 14% más grande y un 30% más brillante que las lunas llenas que vimos a principios de año.
Sí, el tamaño aparente de la Luna será mayor pero, ¿lo podremos apreciar? No es fácil. No hay reglas de medir flotando por el cielo. Las únicas referencias están en el horizonte. Nada más ponerse el Sol la Luna saldrá por el otro lado. En ese momento no sólo tendremos el efecto del que hablamos hoy, sino que además se sumará un efecto no del todo comprendido por el cual a los humanos se nos antoja que la Luna cerca del horizonte parece más grande que en lo alto del cielo. Aparte de una pequeña deformación debida a la refracción atmosférica prácticamente no hay diferencia óptica real entre la Luna y cerca y lejos del horizonte, sin embargo los psicólogos no han conseguido explicar bien hasta ahora esta ilusión. Quizás se deba a la presencia de edificios o árboles próximos. En todo caso será el mejor momento para contemplar la Luna llena.

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La órbita lunar es elíptica con un punto más cercano a la Tierra (que está en uno de los focos de la elipse) llamado perigeo y un punto más alejado denominado apogeo.

La Luna llena de mañana no sólo será la más grande del año. Para los observadores del hemisferio Boreal será la que además suba más alto en el cielo (lo sentimos por los lectores de NeoFronteras en Sudamérica, otro año será). Para quien no lo haya notado por simple observación (los que sepan rudimentos de mecánica celeste ya lo saben) las alturas del Sol o la Luna sobre el horizonte están “invertidas” a lo largo de las estaciones. En verano, cuando el Sol está alto de día la luna llena sube poco sobre el horizonte a la noche. En invierno la situación se invierte. Por tanto ahora, en el Hemisferio Norte, a media noche, la Luna llena estará muy alta y será muy brillante. Los afortunados que vivan lejos de las ciudades podrán disfrutar de un campo iluminado brillantemente por la Luna llena, un paisaje lleno de sobras falsas y colores apagados, casi onírico.
La Luna en su perigeo produce una marea extra, pero este incremento es de sólo unos pocos centímetros, aunque la geografía local amplifica el efecto hasta unos 15 cm extras. Nada de lo que preocuparse.
La Luna siempre produce mareas en los océanos terrestres y el precio que se paga es que la distancia entre la Tierra y Selene aumenta en casi 4 cm anuales. Esto además provoca una reducción del periodo de rotación terrestre de 0,002 segundos al día por siglo. También, debido a las mareas el periodo de rotación de la Luna está sincronizado con su periodo orbital y nos presenta casi siempre la misma cara. Bueno, de hecho podemos ver un poco del lado oculto debido a la libración.
Hay quien sostiene que la vida sobre la Tierra se vio favorecida por la existencia de la Luna. En primer lugar porque las mareas podrían haber cubierto y descubierto sopa primordial en las costas del eón arcaico y así facilitado las recombinaciones químicas. Y en segundo lugar porque la Luna habría ayudado a mantener el eje de rotación terrestre con una inclinación constante y así haber tenido estaciones moderadamente pronunciadas y estables en el tiempo.
La Luna se nos escapa, y cada vez será más pequeñita a nuestra vista. Llegará un día, en un futuro lejano, en el que ya no habrá más eclipse totales de sol, porque el disco lunar ya no podrá cubrir completamente el disco solar. La increíble casualidad de estos dos tamaños relativos tan parecidos habrá desaparecido y ya no nos sentiremos tan especiales (si todavía estamos por aquí). Aunque si el plano orbital terrestre y lunar coincidieran nos sentiríamos aún más afortunados pues tendríamos un eclipse al mes.
Hace miles de millones de años la Luna estaba bastante más cerca de lo que está ahora, aunque no hubiera nadie para verlo. Incluso en un momento dado fueron la misma cosa. La Luna surgió de una colisión de un cuerpo del tamaño de Marte contra la Prototierra. La colisión arrancó materiales ligeros de las capas exteriores terrestres y a partir de los escombros se formó la Luna. Por eso tiene un tamaño relativo al terrestre tan grande (caso único en el sistema solar) y una densidad tan baja.
Sabemos bien la distancia entre la Tierra y la Luna porque la podemos medir con precisión. Los astronautas de las misiones Apolo dejaron allí unos reflectores láser. Lanzando un pulso láser desde un observatorio en Tierra y midiendo el tiempo que la luz tarda en volver se puede calcular la distancia con precisión. Seis exitosas misiones Apolo lograron llegar a Luna, la primera hace casi 40 años. Pero no espere ver nada de lo que dejaron por allí mañana (esto incluye a los negacionistas de los viaje Apolo). La mayor estructura mide 9 m de largo, demasiado incluso para el telescopio Hubble que a esa distancia sólo llegaría a distinguir algo de 60 m.
Hace unos pocos años los norteamericanos prometieron volver a la Luna y ya están trabajando en nuevos cohetes que cumplan el trabajo del mítico Saturno V, pero ya no pueden evitar cierto regusto a decepción en todos nosotros, no ya porque ningún astronauta profesional haya vuelto allí en este tiempo, sino porque las expectativas de que en algún momento del futuro, que ya es presente, de que algunas personas corrientes pudiéramos viajar allí para contemplar esa “hermosa desolación” han sido defraudadas.
Nos podemos conformar con apreciar su preciosa superficie tachonada de cráteres de impacto a través de un telescopio de aficionado (mejor sin Luna llena), una experiencia aconsejada para todos y al alcance de muchos bolsillos.
Podríamos hablar mucho más de la Luna, pero ya sería abusar de la excusa de mañana.

Fuentes y referencias:
Noticia en la NASA.

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