17 mayo 2009

Creatividad: el vínculo entre rasgos sicóticos y las profesiones


Cada vez surge más evidencia de que entre la genialidad y la locura hay sólo un paso. Pero ahora, además, la ciencia advierte que hay ciertos trastornos que se asocian con más fuerza a áreas como letras, matemáticas, artes y ciencia.

Sebastián Urbina, para suplemento Tendencias - 16/05/2009
Lord Byron: poeta inglés melancólico y depresivo.
Lord Byron: poeta inglés melancólico y depresivo.
María Curie: química y física polaca, con rasgos autistas y obsesiva. Obtuvo dos premios Nobel.
María Curie: química y física polaca, con rasgos autistas y obsesiva. Obtuvo dos premios Nobel.
Wolfgang A. Mozart: compositor y músico cuyas creaciones se asocian a momentos maníacos.
Wolfgang A. Mozart: compositor y músico cuyas creaciones se asocian a momentos maníacos.
Samuel Coleridge: poeta y filósofo inglés, consumidor de opio y depresivo.
Samuel Coleridge: poeta y filósofo inglés, consumidor de opio y depresivo.
Robert Schumann: compositor romántico alemán, con rasgos bipolares.
Robert Schumann: compositor romántico alemán, con rasgos bipolares.
Vincent van Gogh: pintor excepcional, con rasgos esquizoides.
Vincent van Gogh: pintor excepcional, con rasgos esquizoides.
Virginia Woolf: novelista inglesa con marcada tendencia maníaco depresiva.
Virginia Woolf: novelista inglesa con marcada tendencia maníaco depresiva.

La relación entre creatividad y enfermedad mental ha cautivado desde siempre a las personas. Ya en el siglo IV antes de Cristo, Aristóteles afirmaba que "nadie que sea destacado está exento de rasgos de locura". Algo que muchos asocian con el artista loco, el músico atormentado o el poeta torturado, visiones que cautivan con fuerza la imaginación humana.

Pero si hasta hace un tiempo, estas imágenes alimentaban la mitología de que una línea tenue divide la genialidad y la locura, hoy los especialistas de la Universidad de Oxford plantean que hay mucho de cierto en esta creencia. Y no sólo eso, ya que también advierten que mirando con detención los casos históricos de genios excéntricos, se puede decir que ciertos rasgos sicóticos son más frecuentes en ciertas profesiones.

Según esta investigación, las mentes creativas en áreas específicas de la actividad humana, como la científica, las letras, las matemáticas o la actuación, pueden tener rasgos asociados a una sicosis.

Esta característica les permite pensar y procesar la realidad en forma bizarra, inusual o distinta, lo que actúa como combustible que alimenta su creatividad. Esta diversidad de perspectivas brinda una gran ventaja a la sociedad para responder a nuevos desafíos. Algo que representa una ventaja evolutiva, razón por la cual ha sobrevivido hasta nuestros días. El precio que se paga por esta ventaja es que algunas personas se vean afectadas por una enfermedad mental.

ELEMENTO COMUN


A quienes se dedican a estudiar el proceso creativo, les llama la atención un trastorno siquiátrico inspirador para un amplio rango de ocupaciones artísticas: la bipolaridad.

Varios estudios en esta área apuntan a que quienes oscilan entre la depresión y la euforia pueden alcanzar grandes niveles de genialidad. Poetas como Lord Byron o Samuel Taylor Coleridge -que también destacó como filósofo-, novelistas como Virginia Woolf y Herman Melville o músicos como Robert Schumann y Mozart.

Se trata de uno de los trastornos de la salud mental que con más frecuencia se traduce en genialidad. Además, tiene un fuerte componente genético que se transmite de una generación a otra.

Esto ha llevado a pensar que los mismos genes que causan las fluctuaciones del ánimo son también inspiradores de novedosas ideas. Algo que hoy se está develando con imágenes como escáner y resonancia magnética cerebral.

En todo caso, la evidencia hasta ahora revela que los trastornos del ánimo, suicidio y hospitalización son 20 veces más frecuentes entre poetas afamados irlandeses y británicos, como dan cuenta los registros desde 1800 hasta la fecha. Así lo explica el sicólogo Gordon Claridge, profesor de sicopatología en Oxford, quien en otro estudio con 291 hombres creativos y eminentes en diversas disciplinas, encontró que el 69% tenía algún tipo de trastorno mental. Además, según dice, los pacientes siquiátricos rinden mejor en los tests de pensamiento abstracto.

Pero el doctor Roy Porter, profesor de historia de la Medicina del Wellcome Institute de Londres, advierte de no caer en la trampa de pensar que la enfermedad mental es lo principal en los genios. En ellos es relevante también su inteligencia excepcional.

Sobre ella actúan las fluctuaciones bruscas del ánimo -desde la euforia a la depresión- para estimular la actividad nerviosa. La descarga de grandes cantidades de neurotransmisores que se produce en estos personajes inestables, facilita que su cerebro tenga conexiones de mayor complejidad y que sea más plástico que los cerebros de personas más estables de ánimo.

Al estar más interconectados, su receptividad a nueva información es mayor que el promedio de la gente. Esto les permite relacionar pensamientos aparentemente aislados e incongruentes para producir una idea novedosa.

LETRAS


Una investigación de la Universidad de Newcastle, en Edimburgo, encontró que los escritores y los poetas tienden a ser más melancólicos y con rasgos esquizoides. "Son personas que sienten un mayor desapego con el mundo, están libres de lazos sociales, lo que les permite imaginar contextos alternativos a la realidad existente", dice la doctora Emilie Glazer, sicóloga experimental de la U. de Oxford.

Un estudio del siquiatra británico Félix Post, en tanto, encontró que los novelistas tenían más tendencia a la depresión que los poetas.



Estos problemas del ánimo llevan a que quienes se dedican a las letras tengan mayores tasas de alcoholismo que llegan al 40%, según un estudio del doctor Arnold Ludwig, siquiatra de la Universidad de Kentucky.

MATEMATICAS


El estudio de Newcastle asegura que los matemáticos y los ingenieros -que requieren de más atención a los detalles- presentan más rasgos autistas. Algo que en el caso de dos genios de la física, como Isaac Newton y Albert Einstein, correspondió a un tipo especial de autismo conocido como Asperger. Se trata de un síndrome que se reconoce por la excentricidad de los afectados, quienes se obsesionan con problemas de alta complejidad y que les cuesta comunicarse.

Ambos eran reconocidos por hablar casi nada hasta su juventud. Y si bien Einstein desarrolló de adulto un gran sentido del humor, Newton nunca logró empatizar con los demás. Si nadie llegaba a su clase, daba su charla con la sala vacía. A los 50 años sufrió una crisis nerviosa que terminó en depresión y paranoia.

CIENTIFICOS


En general, en el caso de los científicos el rasgo autista es una gran ventaja. Algo que, además, concuerda con la imagen popular del investigador que trabaja solo y aislado en un laboratorio, que se siente más cómodo entre tubos de ensayo y matraces que compartiendo en una situación social. Este grupo presenta el más bajo nivel de alcoholismo, con un 10%.

ACTORES


Cuando el afamado comediante inglés David Garrick va al médico porque se siente deprimido, éste sin reconocerlo le recomienda ir a ver su propio show para subir el ánimo. La anécdota refleja una relación entre humor y depresión que los investigadores consideran acertada. La evidencia apunta a que el humor se desarrolla en algunas personas como una forma de manejar las bajas de ánimo.

Así lo refleja un estudio del sicólogo clínico Rod Martin, autor del libro "La sicología del humor: un enfoque integrativo". En el trabajo, que incluyó a 55 hombres y 14 mujeres -todos comediantes famosos y exitosos-, encontró que tendían a ser de una inteligencia superior, aunque también desconfiados y, sobre todo, depresivos. Este grupo es el más afectado por el alcoholismo: 60%.

VOLCAN DE IDEAS


Estudios con imágenes cerebrales demuestran que las diferentes zonas del cerebro se activan, tanto en los episodios maníacos como depresivos. Esto confirma que estas fluctuaciones del ánimo son un estimulante de la actividad cerebral.

El doctor Kay Jamison, siquiatra de la Escuela de Medicina de la U. Johns Hopkins, cree que cuando la persona se encuentra en un estado de ánimo desbordante "se produce un volcán de ideas, que luego la mente moldea en algo significativo durante su período más depresivo y escéptico".

Así, pueden reimaginar lo ordinario en extraordinario, algo que es la esencia de la genialidad. ¿El resultado?, una novedosa propuesta, una teoría rupturista, una tecnología innovadora o una obra de arte arrebatadora.



LA PERSONALIDAD CREATIVA


Más allá de la inteligencia destacada o de la inestabilidad emocional que puedan tener quienes son creativos, el perfil de personalidad parece ser algo más constante en ellos.

Hay desde luego, muchas excepciones, pero en general se ha comprobado que el individuo creativo tiende a ser introvertido, necesita largos períodos de soledad y parece tener poco tiempo para lo que considera trivialidades de la vida cotidiana y de las relaciones sociales. Los individuos creativos tienden a estar más interesados por el significado abstracto del mundo exterior que por su percepción sensitiva.

Tienden a ver a la mayoría de la gente como demasiado simple y se inclinan a jercer cierto dominio sobre los demás, lo que los aleja de establecer relaciones humanas en un grado de igualdad. Los individuos creativos parecen también estar relativamente liberados de prejuicios y convencionalismos, y no les interesa particularmente lo que sus semejantes o cualquier persona piensen de ellos.

Tienen poco respeto por las tradiciones y reglas establecidas y prefieren fiarse de sus propios juicios. Además, exhiben una fuerte preferencia por las situaciones complejas. Entre individuos de personalidad creativa se distinguen dos grupos: el artístico y el científico. Las características fundamentales son las mismas en ambos, pero, en general, el artista es más dado que el científico a expresar su inconformidad tanto en su vida como en su trabajo. El artista no convencional es lo habitual, pero el científico antisistema es relativamente raro.

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